nuestro club

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Hace ya unos pocos años, surgieron noticias sobre la posibilidad de que se instalase un Radar en la cumbre del Mulhacén.

Al principio todo eran noticias contradictorias, pero al tiempo y con total impunidad, empezaron las obras para abrir un acceso hasta la misma cumbre del Mulhacén (3.484 m.). Grandes excavadoras y bulldocer "mancillaron" la cubre del Mulhacén. Abrieron una pista forestal dinamitando las rocas que se interponían en su camino. El gasoil, las basuras y las latas contaminaron una cumbre que se había mantenido "cuasi virgen" desde tiempos inmemoriales. Una vez alcanzada la misma cumbre, llegaron las perforadoras que incansablemente taladraron las entrañas de la montaña más emblemática y más alta de la península Ibérica. La finalidad de estas perforaciones era comprobar la futura cimentación del Radar.

Para entonces, un grupo de amigos deportistas, amantes de la montaña y de los espacios naturales "naturales y no desvirtuados" se pusieron en marcha para concienciar a granadinos, andaluces y españoles en general ante tan brutal agresión a nuestro entorno natural. Allí, en sus laderas, estuvieron toda clase de personas, montañeras, ecologistas, deportistas, amantes de la naturaleza, en definitiva todo tipo de ciudadanos del mundo que se mostraban en contra de tales brutalidades.

No quisimos que se perdiera la fuerza y armonía que se demostró en contra de la imposición de un gran radar en la misma cumbre del pico Mulhacén.

Una vez abortada tan mayúscula y descomunal empresa, se pensó en no dejar pasar la oportunidad de seguir en contacto y por tanto:

Decidimos formar un Club:

Para poder crear ambiente montañero en la ciudad que debería ser la más montañera del territorio español y tratar de unir a todos los amantes de la montaña en un solo club, potente y operativo, donde tuvieran cabida todo tipo de montañeros, escaladores, senderistas, alpinistas, esquiadores de montaña y, en definitiva, todos los que desarrollen sus deportes en nuestro medio "la montaña", disfrutando de ella pero a la vez respetándola y, si puede, amándola.

Quisimos unir la experiencia de los mayores y la fuerza de los jóvenes y conseguir que Granada siguiera siendo montañera cien por cien.

En Granada existían muchos clubes pero casi todos un poco "fantasmas", muy cerrados, sin locales sociales, sin actividades, con pocos federados (las nuevas normas de la Federación Española obligan a tener más de 10 federados por club) y así, porque necesitamos un club potente, abierto, donde se dieran cabida a todas las modalidades, para disfrutar juntos de la montaña, poder organizar cursos de iniciación y perfeccionamiento, charlas, proyecciones, experiencias y, como no, "defender las montañas, su entorno y sus gentes".

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