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LOS GUÁJARES (28-04-2019)
¡Qué hermoso jardín al que nos dirigimos a media mañana!
En sus bordes había puesto el rocío sus lágrimas.
Abu Yafar,s.XII.

El 28 de Abril, el senderismo mulhacenero, con “A Pie por la Historia” organizó una visita al abrupto y escondido vergel de Los Guájares, un municipio constituido en 1973, formado por tres pueblos de impronta morisca: Guájar Faragüit, Guájar Fondón y Guájar Alto. El río de La Toba – o de La Sangre (tras la rebelión de Las Alpujarras)- brazo del Guadalfeo da vida al valle “tropical”, que flanquean las Sierras de El Chaparral, y la de los Guájares (La Giralda: 1436 mts, Las Llanadas: 1236 mts). Los “capitalinos”: Mara, Cecilio, Kika, Maite, Ana Quintana y el cronista, citados con José Manuel (motrileño) en el bar “La Parada” de Guájar Faragüit, nos hayamos, sobre las 9’30, en el Camino Real de Granada a Motril, - actual GR- 3204; La Bernardilla- Lecrín-, sobrepasado Pinos del Valle, buscando, aconsejados por una lugareña, la Torre de La Cebada, que localiza Mara. Es una atalaya que vigiló las incursiones berberiscas que remontaban las alquerías del Guadalfeo, con hermosas vistas del Caballo. Pudo pertenecer, señalan, al Marqués de Mondejár, Luis Hurtado de Mendoza, -nieto del “Gran Tendilla”- pero tristemente recordado como el cruel represor de los rebeldes guajareños; expulsados. Junto a ésta, se encuentra la Venta de la Cebada, con su señorial torre almenada, en completa ruina. Proseguimos, contactamos con José Manuel y sobre las 10’45 ponemos rumbo al Yacimiento del Castillejo, callejeando, en primer lugar, hasta la Iglesia mudéjar de San Lorenzo (s.XVII), el numen del lugar. Después, girando hacia la izquierda, llegamos a las escuelas, por donde bajamos al río entre bancales de aguacates y chirimoyos, en el paraje de Fuente Santa. Cruzando el río de La Toba, la ilusión tropical sigue dibujada en las paratas, por donde serpea el sendero, y en la sonrisa de dos ¡chicas brasileñas! que nos acompañan. Por encima de la acequia nazarí “Allá de Cara”, cuando la senda se empina, entramos en un pinarillo de carrascos, que nos conduce, en breve, al promontorio donde se asienta El Castillejo. Se trata de los vestigios en piedra (mampostería) y tapial, bien conservados, de un poblado fortificado almohade del s.XII, que fue abandonado súbitamente en s.XIV. Cruzando la puerta, en codo, y el baluarte militar, entramos en la “urbe”, que la calle principal divide en dos, ocupado por viviendas de una y dos alturas, y también, almacenes, aljibe y lugar de oración. Disfrutando de las hermosas panorámicas de Guájar Faragüit, Guájar Fondón y sierrecillas circundantes, desde este enclave a 405 mts de altura, demoramos la partida. Pero tras el refrigerio, nos despedimos de las brasileñas, -apellidadas “Hidalgo”-, que visitan a sus familiares, volviendo al sendero y retomando el plan previsto. Tras rodear un collado, bajamos el Barranco de Rendate y entre juncales, carrizos y mimbreras, cruzamos el arroyuelo, saliendo al camino que nos llevaría a Guájar Fondón. Sin embargo, después de andar por el carril unos metros, descubrimos con júbilo, que el sendero discurre entre las lindes de los bancales del edén tropical, transformado, pues, en un delicioso paseo por los parajes de Vergara y La Hoya. Las buganvillas adornan las tapias y patios de Guájar Fondón, mientras cruzamos la trama urbana, guiándonos por la torre de la iglesia de San Antonio de Padua. Tras ésta, girando hacia la izquierda por la calle de la Cruz, y, -aunque nos detenemos frente a un molino-, salimos del pueblo por el camino tradicional que lo une a Guájar Faragüit, hacia donde nos dirigimos. Después de sobrepasar el campo de fútbol, el camino es una rampa hormigonada, que toma altura hasta el mirador de la Cruz. En breve, entramos al pueblo, para “subir al bar “La Parada” a saciar la sed, mientras decidimos “acercarnos” en coche a Guájar Alto (4 kms), haciendo un alto, en la ¿Cascada? ¡Espectacular aliviadero de acequia!; descubriremos. Cerramos la visita como merece, almorzando opíparamente en el conocido mesón de comidas caseras “Carmen”. Como proyectamos volver pronto, no nos acercamos al área recreativa de Los Paules, y su “afamada” poza de baño, desde donde se puede acceder tanto a la Sierra de Albuñuelas, como a Lentejí y Rio Verde. Regresamos a Granada para participar, también en la jornada electoral; ¡No nos perdemos una!

  

 VER REPORTAJE FOTOGRÁFICO COMPLETO.- AUTOR: Pablo Cano

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